Frente al debate de las retenciones y la necesidad del 82% móvil

 

 INTERBLOQUE MOV. PROYECTO SUR


 

CONSIDERACIONES GENERALES

 

 

En un contexto donde se debate como afrontar una Argentina en la que 8 de cada 10 jubilados ganan entre $690 y $897 y 5 de cada 10 pibes viven bajo la línea de pobreza, el oficialismo reitera su visión de que “más de lo de lo que ha hecho no podrá hacerse ya que no hay más recursos disponibles”, y una parte de la oposición (el denominado Grupo A) insiste en reclamar loables objetivos sin exhibir fuentes de financiamiento e incluso propiciando el desfinanciamiento del Estado Nacional mediante la reducción significativa de las retenciones a las exportaciones. Se trata de un juego perverso, donde el hambre se asocia a las ganas de comer, que de uno y otro modo contribuyen a mantener todo tal cual está. Define  a la vez, el carácter conservador, tanto del oficialismo cuya única muletilla es cuestionar el pasado para mantener el presente y eludir cualquier debate sobre el futuro, como del denominado Grupo A que en la práctica está fuertemente asociado tanto al pasado reciente como a la propia experiencia kirchnerista (PJ Disidente, radicales K).

 

En este marco, el Interbloque Movimiento Proyecto Sur viene a ratificar las razones por las cuales firmamos un Dictamen propio frente al debate del 82% móvil, en el que sostenemos con precisión de donde puede financiarse el aumento y la actualización de los haberes jubilatorios, así como también presentamos a continuación nuestra postura frente al debate sobre las retenciones agropecuarias.

 

Sostenemos que:

 

Finalizadas las facultades delegadas y abierta la discusión acerca del Código Aduanero y por lo tanto acerca de los derechos de importación y exportación, entendemos que resulta razonable avanzar en un sistema donde el Parlamento fije pautas y principios al respecto sin expropiarle al Poder Ejecutivo la capacidad de administrar la política de Comercio Exterior de la Nación. En tanto esta requiere de modificaciones de corto plazo que hacen a la evolución de la economía mundial, a la estructura de costos de cada producto, a los acuerdos regionales o bilaterales que el país pueda desarrollar, nos parece razonable que la administración del Comercio Exterior sea delegada en el Ejecutivo en base a pautas y principios precisos fijados por el Parlamento Nacional.

 

Las retenciones son un instrumento de política económica cuyo objetivo no se restringe exclusivamente al impacto recaudatorio. Su importancia radica además en la necesidad de diferenciar el nivel y la evolución de los precios locales de las tendencias que  se observan en el plano internacional, así como a promover la agregación de valor al interior de la cadena productiva agropecuaria. Por ende, reducir / eliminar retenciones supone no solamente una menor recaudación, sino también una presión adicional sobre los precios internos tantos de los granos en sí, como de aquellos productos para los cuales los granos son insumos relevantes (carne, pollo, cerdo, leche, etc); con el agravante de desincentivar producción en aquellos eslabonamientos de la cadena agropecuaria de mayor elaboración (por ejemplo reducir a 0 la retención al trigo, desincentiva la producción de harina ya que dicho producto tiene una retención del 13%, ver al respecto el cuadro Nº 1 donde presentamos los productos de mayor valor agregado que se desincentivaría al eliminar/reducir las retenciones a los granos agropecuarios ). Por lo tanto, un país como la Argentina, que posee ventajas comparativas naturales, salvo casos extraordinarios y excepcionales, NO debe tener retenciones 0.

 

Cuadro Nro 1: Cadenas agroindustriales de los principales granos con retenciones agropecuarias.

cadena de maiz

cadena de trigo

cadena de soja  

cadena de girasol

grano de maiz            20%

grano de trigo          23%

grano de soja          35%

grano de girasol      32%

harina de maiz           15%

harina de trigo         13%

aceite de soja         32%

aceite de girasol      30%

carne aviar yhuevos      5%

 

biodiesel                 20%

pellets de girasol     30%

carne bovina               15% 

 

pellet de soja          32%

 

Fuente: Elaboración propia en base a datos oficiales

 

 

La aplicación de retenciones sin la simultánea implementación de un Programa Agropecuario Integral, que involucre la regulación de mercados, la problemática del arrendamiento, la conservación del suelo, la asistencia tecnológica, el asentamiento territorial, el servicio a las pymes agropecuarias, entre otros aspectos, produce efectos discriminatorios sobre los segmentos más débiles de la producción agropecuaria. En función de esto, entendemos como un paso para aminorar estos efectos, la necesidad de segmentar las retenciones agropecuarias. Planteo este que ya sostuviéramos en ocasión del debate de la 125 y que ratificamos hoy, acompañando la demanda que en este sentido suelen realizan las organizaciones que nuclean a los pequeños y medianos productores (ej: F.A.A.). Señalamos también que esta segmentación es solo un paso provisorio y transitorio en un camino que debe profundizarse y ganar en eficacia. La resolución adecuada a esta problemática supone la construcción de un Registro de Productores que permita la focalización adecuada de los distintos instrumentos que debe contener un Programa Agropecuario Integral (retenciones, compensaciones, subsidios, créditos, transferencia tecnológica, etc). En este marco, también debe promoverse la recuperación de los instrumentos de regulación clásicos del sector (Junta Nacional de Granos) o bien nuevos instrumentos que deban crearse (Agencia Estatal del Comercio Exterior, etc.).

 

La movilidad de las retenciones es una característica absolutamente razonable frente a precios internacionales signados por importantes oscilaciones. A la vez, se trata de un mecanismo que al tiempo que reduce la presión sobre el productor cuando los precios declinan preservando su margen de beneficio, permite compartir con el erario público las situaciones de subas exageradas o rentas extraordinarias asociadas a comportamientos especulativos y absolutamente ajenos a la situación de la actividad. De más está decir que comprendemos las razones por las cuales este instrumento (retenciones móviles) genera rechazos en la comunidad agropecuaria debido al intento traumático y fallido de la resolución 125. No obstante, llamamos a mantener seriedad y responsabilidad a la hora de debatir instrumentos que le otorguen racionalidad a la regulación del sector.

 

Por todo lo expuesto, el Interbloque Movimiento Proyecto Sur ratifica su posición respecto a que las retenciones deben ser móviles y fuertemente segmentadas en beneficio de los productores más débiles.

 

 

ACERCA DEL NIVEL DE LAS RETENCIONES

 

Definidos estos principios básicos precisaremos ahora nuestra opinión acerca del nivel que deben tener las retenciones para los principales cultivos. Como es sabido, estas deben fijarse considerando la evolución de los precios internacionales y de los costos. Tomando en cuenta la rentabilidad que los distintos productos tenía a junio del 2007 (momento previo a la fijación de las retenciones al nivel actual), lo que surge es que, salvo el trigo, no hay ninguna razón para bajar retenciones; más aún existe incluso la posibilidad de que la soja contribuya con algunos puntos adicionales de retención habida cuenta de la expansión del margen bruto. Al respecto ver el cuadro adjunto, así como el Anexo de este material que expone los fundamentos del mismo.

 

  1.jpg

Fuente: Elaboración propia en base a datos oficiales y Márgenes Agropecuarios

 

En este marco, queremos consignar que la propuesta enarbolada por el denominado “Grupo A” de eliminar las retenciones para maíz, trigo y girasol así como reducir 10 puntos la retención a la soja (pasando del 35% al 25%) además de suponer presión adicional en los precios y un desincentivo a la agregación de valor del sector, implica una pérdida de recaudación por casi U$S 900 millones de dólares para este año y de cerca de U$S 3.000 millones para el 2011, que además de trasladarse  dominantemente a los segmentos más concentrados del sector agropecuario (para el caso de la soja, el 80% de la reducción de retenciones es capturada por el 8% de los productores), torna en inconsistentes e incompatibles las propuestas de pagar el 82% móvil a las jubilaciones o “universalizar” en serio a las asignaciones familiares.

 

 

 Cuadro Nº 3: Efecto de la reducción de las retenciones planteadas por el Grupo A. En millones de dólares. Impacto en el 2011..

 

producción

consumo

saldo

precio

valor expo

reducción Retención

total

trigo 2010/11

12,0

6,0

6,0

200,0

1.200,0

23,0%

276,0

maiz

21,5

8,7

12,8

160,0

2.048,0

20,0%

409,6

soja

53,5

40,0

13,5

350,0

4.725,0

10,0%

472,5

aceite de soja

7,4

0,4

7,0

800,0

5.600,0

10,0%

560,0

pellets soja

27,8

1,8

26,0

300,0

7.800,0

10,0%

780,0

aceite de girasol

0,8

0,4

0,4

870,0

348,0

30,0%

104,4

pellets girasol

0,9

0,2

0,7

145,0

101,5

30,0%

30,5

TOTAL 

2.633,0

Fuente: Elaboración propia en base a datos oficiales.

 

Cuadro Nº 4: Efecto de la reducción de las retenciones planteadas por el Grupo A. En millones de dólares. Impacto en el 2010.

 

roe 2009/10

s/total

falta regist.

total falta 09/10

trigo 2010/11

 

0,00%

100,00%

0

maiz

12,2

95%

4,69%

19,2

soja

10,7

79%

20,74%

98

aceite de soja

3,1

44%

55,71%

312

pellets soja

11,9

46%

54,23%

423

aceite de girasol

0,4

100%

0,00%

0

pellets girasol

0,4

57%

42,86%

13,05

TOTAL

 

 

 

865,25

Fuente: Elaboración propia en base a datos oficiales.

 

En este marco, el Movimiento Proyecto Sur ratifica su propuesta de pagar el 82% móvil a las jubilaciones mínimas y actualizar el resto de los haberes de acuerdo a lo estipulado por la Corte Suprema en los fallos Badaro y Sanchez financiado con el superávit del ANSES conjuntamente con la restitución de las contribuciones patronales a los niveles de 1993 para las grandes firmas. Afirmamos también que una verdadera “universalización” de las asignaciones familiares con un monto que recomponga la pérdida del poder adquisitivo producido por la inflación debe financiarse con los recursos que el Tesoro está ahorrando en planes sociales que se dieron de baja en el marco de la implementación de la Asignación, conjuntamente con una estrategia impositiva que tienda a incrementar la recaudación del impuesto a las ganancias en base a la eliminación de las exenciones vigentes y dotando de mayor progresividad al tributo (ganancias eventuales, elevar la imposición de las rentas más elevadas, penalizar la fuga tributaria, etc). Creemos también que las políticas progresivas en el plano social deben nutrirse de los recursos que puedan obtenerse revisando caso por caso el cúmulo de exenciones ($27.000 millones anuales), subsidios (más de $40.000 millones anuales) y regímenes promocionales vigentes (más de $5.000 millones anuales), al tiempo que regulando de otro modo áreas tales como la energía, la minería y el transporte. Desde esta perspectiva, sostenemos que bajo ningún punto de vista, en un contexto de necesidades sociales apremiantes, puede desfinanciarse al Estado con propuestas como las que supone eliminar o reducir las retenciones agropecuarias. Salvo el caso del trigo, que debiera tener una retención del orden del 16%, ninguna reducción es necesaria. La tarea principal en materia de retenciones no es hoy reducir sino segmentar.


ANEXO

EVALUACION DE LAS RETENCIONES - DISCUSION DE BAJA O REINTEGRO

 

 

            Para evaluar la oportunidad y necesidad (oyn) a nivel microeconómico de una reducción de las retenciones a las exportaciones de granos en Argentina, se debería considerar la situación del Margen Bruto (MB) de la explotación agropecuaria para los principales granos, a saber: maíz, soja, trigo y girasol, los que en conjunto abarcan entre el 90% y el  95% de la superficie sembrada.

            En ese sentido se actualizó un cálculo elaborado en junio del año 2009, en el cual se obtenía: a) MB (si el resultado es positivo no existe oyn para bajar retenciones; b) evolución de MB con relación a junio del 2007, época previa al incremento de las  retenciones a los niveles actuales (en septiembre del 2007). Si el MB es mayor no existe oyn, y c) Complementario del punto b, cálculo de retención teórica que a  precios vigentes  mantendría el MB de junio del 2007, es decir en el escenario previo al incremento de retenciones.  

            Para la actualización de los cálculos se consideraron como precio vigente los Valores de Mercado emitidos por el Ministerio de Agricultura promedios del mes de junio del 2010, en tanto que se mantuvieron sin cambios los datos de costos considerados en el 2009, los que tenían como fuente la publicación especializadas Márgenes Agropecuarios. Cabe destacar sobre la confiabilidad del supuesto utilizado para la elección de datos de costos y márgenes, que mientras los precios aumentaron durante los primeros días del mes de julio del 2010, no se deben considerar aumentos importantes en los costos durante el último año, es más podemos incluir menos gastos en arrendamiento dado los elevados precios que los mismos habían observado en el 2008 en el momento álgido de los precios internacionales.

            Los precios vigentes corresponden todos a la comercialización de la cosecha 2009/10 (actual), con excepción de trigo, donde dado la época del año, se refieren a la próxima cosecha 2010/11, que está en etapa de siembra. Es importante tener en cuenta en relación a los precios del trigo, que si consideramos los valores de mercado para la cosecha 2009/10, mejora substancialmente el cálculo del MB, dado que los precios de la cosecha 2009/2010 se ubicaron en U$S 164 dólares por tonelada, mientras que en la estimación de la cosecha del 2010/2011 los precios se estiman en U$S 144 dólares por tonelada. Con los precios de la cosecha 2009/2010 el margen bruto del trigo se ubica por encima del verificado en junio del 2007. Con los precios futuros el margen se ubica levemente por debajo. Sin embargo, hay que tener presente que tener presente que los precios de los granos están observando una tendencia positiva, por lo cual es esperable que el precio futuro del trigo se ubica por encima de la estimación actual, en cuyo caso el margen bruto se ubicaría en valores cercanos a junio 2007.

           2.jpg

Los resultados se pueden observar en los siguientes cuadros, incorporándose también una comparación de las retenciones vigentes con las que se aplicarían con la Resolución 125:

 3.jpg

Los MB asumen todos valores positivos en el cálculo a junio del 2010 y cercanos a los niveles de junio del 2009. En la comparación entre ambos, se observa un aumento del MB en todos los granos, con excepción del trigo 2010/11.

 4.jpg 

 

Para mantener el nivel de MB existente en junio del 2007, solamente deberían reducirse las retenciones  correspondientes a trigo, mientras que para el resto de los granos deberían estar sin cambios o con algunas modificaciones positivas. Es importante tener en cuenta  que los precios vigentes de todos los granos aumentaron en los primeros días del mes de julio por encima del promedio de junio, por lo cual las retenciones teóricas serían más altas si hiciéramos un recalculo a precios de julio.

 

 

5.jpg

 

El cuadro precedente muestra cual sería la retención si se aplicara el cálculo original planteado por la resolución 125, en comparación con el vigente. El resultado es que si quisiéramos poner las retenciones al nivel de la 125, deberíamos mantener la correspondiente a maíz, aumentar la de soja y bajar las de trigo y girasol.

 

            Algunas consideraciones adicionales con respecto a la evolución del mercado de granos en Argentina desde el 2007:

 

los precios de exportación de los principales granos y subproductos se mantienen o superan los niveles de junio del 2007. Si se compara junio del 2010 contra junio del 2007 tenemos el precio del trigo sin cambios relevantes, el del maíz un  4% por encima y el correspondiente a soja con un incremento del 28%.

(Ver Gráfico).

 

6.jpg

 

 Para los cálculos del MB y las retenciones teóricas se consideraron los valores de mercado del mes de junio, emitidos por el Ministerio y presentados en dólares por toneladas. Estos valores representan la paridad de exportación (precio fob menos retenciones y gastos de exportación) y si el precio del mercado interno (resultado de las operaciones que se realizan en los mercados disponibles y de futuros en la plaza local) se ubica por debajo de los mismos, significa que los exportadores están apropiando una renta extraordinaria a costa de pagarle al productor un precio inferior al vigente en la plaza internacional descontada ya las retenciones y los gastos de exportación. Argumentan los exportadores que lo que funda dicho comportamiento es la necesidad de adelantar retenciones así como la asunción del riesgo ante la incertidumbre frente a un probable cambio en las retenciones. Lejos de estos argumentos, lo cierto es que la práctica empresaria de los exportadores de pagar un precio inferior a los productores es el resultado del poder de mercado que supone la existencia de una demanda concentrada (los exportadores) frente a una oferta atomizada (los productores) en un mercado con elevada estacionalidad (los granos). Esta ha sido la razón histórica que fundamentó la existencia de las Junta Nacional de Granos como modo de asegurar un precio sostén que resguarde a los productores de la operatoria de los exportadores. En el contexto actual la situación se agrava en tanto la regulación que practica la ONCCA abriendo y cerrando los permisos de exportación en acuerdo con las Cámara de Exportadores alienta la cartelización y formación de pooles de los exportadores quienes imponen a los productores un precio interno por debajo de lo que resulta del precio internacional descontando las retenciones y los gastos de exportación. Esta regulación que favorece a los actores más concentrados del sector ha sido particularmente aguda desde que la ONCCA instrumentó este proceso para el caso del maíz y el trigo a los cuales se agregó una operatoria similar para la soja en las cosechas del 2008 y 2009. En el caso del trigo y girasol, está regulación pro -concentración  permitió que exportadores se apropiaran en promedio de   20 dls/ton durante la última campaña 2009/10, en tanto que en  maíz  y soja ronda los 5 dls/ton, pero ha tenido años con valores muy superiores. Claramente, mal se puede bajar las retenciones para aumentar el ingreso de los productores, si no se abordan en forma preliminar esta falla de mercado potenciada por una regulación pro-concentración.

 

Si bien nace de una visión preliminar que debería evaluarse técnicamente, los cambios en las retenciones relativas entre los diferentes granos, no aseguran frenar el proceso de sojización iniciado en los noventa. Esto surgiría del propio modelo productivo que sostiene aquel proceso, el cual permite el masivo ingreso de arrendatarios y pooles, que funcionan con las explotaciones extensivas y de fácil manejo agronómico, facultades que le brinda el modelo de soja transgenica con glifosato. En este sentido, es muy notorio que se expanda la soja y no el trigo como cultivo adicional de la soja, situación que derivaría del reemplazo de productores por firmas agropecuarias que buscan un fácil manejo agronómico. La modificación de la ley de arrendamiento articulado con un programa de conservación de suelos, asesoramiento tecnológico, asentamiento territorial (ver Cambio Rural más adelante), seria en el largo plazo más efectivo. 

 

 

Por último; con relación a la devolución de retenciones a las pymes agropecuarias:

 

Se debe tener en cuenta que en la actualidad la tenencia de la tierra no necesariamente significa su explotación. Según cálculos no verificados, el 70% de la producción de granos se realiza con arrendamientos, en los cuales intervienen los clásicos arrendatarios del sector agropecuario argentino, pero también nuevas expresiones que tienen que ver con el capital financiero. Devolver retenciones directamente por  volúmenes máximos de ventas de los productores no asegura que estemos  favoreciendo a los productores pymes y en consecuencia al desarrollo rural de la nación, que debe ser el objetivo final de la política agrícola.

Claramente, el mecanismo para devolver las retenciones es difícil de administrar, ya que se podría incitar a la subdivisión artificial de las firmas agropecuarias, con el objeto de obtener la devolución Se debe estudiar la implementación con mucho detalle. Una propuesta a evaluar sería que las devoluciones abarquen solamente a los productores o arrendatarios que tengan dos o tres años de antigüedad en registros de productores (en este sentido, los proyectos parlamentarios que están en debate aluden a un registro de operadores, no de productores). Los nuevos productores, deberán esperar para entrar en el régimen, hasta que cumplan el requisito de antigüedad.

Sería importante pensar la segmentación de devolución de retenciones, como parte de un programa de servicios a las pymes agropecuarias. En tal sentido, se podría reflotar y modernizar  (está vigente pero tiene escasa actividad) el Programa Cambio Rural, que se orientaba a asistencia a pequeños y medianos productores y arrendatarios. Los productores del programa serían el objetivo de la devolución, de tal forma de tener una política orientada, con efectos en el medioambiente, el asentamiento territorial y el desarrollo rural.

Establecer compensaciones a partir de ahora cuando la campaña ya comenzó, podría dejar afuera a los productores que ya vendieron su cosecha y precisamente son las pymes los  que primero venden, porque tienen escasa posibilidad de financiamiento. 

 

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase: