La dama de los humildes
Por la redacción de Proyecto Sur Malvinas
La oscuridad cubría la fría noche de aquel 26 de julio de 1952 cuando, pasados unos minutos de las veinte horas, una tenue y cruda voz impactó en lo más profundo del ser de millones de argentinos y argentinas; el país todo se había sumido en un doloroso y amargo silencio.
La voz traía un mensaje atravesado por la muerte, la tristeza y la soledad. Por primera vez en muchos años, los humildes volvían a sentir la angustia y el desamparo encarnados en la desaparición de su líder: María Eva Duarte, Eva Perón, o simplemente, la compañera Evita, ingresaba en la inmortalidad para transformarse en un símbolo de justicia social.
Su lucha como abanderada de los humildes y los desprotegidos fue plasmada en los diarios que, a través de todo el mundo, dedicaron páginas enteras en su memoria. Así, en Honduras, el Diario de Tegucigalpa titulaba: “Eva Perón estaba destinada a vivir la época en que la República Argentina lucha por dignificar y liberar a la América Latina de aquellos que han sido nuestros eternos sangradores. Hoy, su nombre, que fue estandarte de lucha de una clase desheredada, pertenece ya a la historia. Puede decirse que la razón de la vida de Eva ha sido dar la vida por el bienestar se su pueblo”. Alborada, de la República hermana del Paraguay, le dedicaba unas hermosas palabras: “Eva Perón es el ejemplo más patente de lo que puede el hombre cuando siente en sus venas la fiebre de la realización. Y el más claro testimonio de que las oligarquías prepotentes y los imperialismos sin entrañas se pueden vencer por la obra del sacrificio, del ideal sustentado con fervor casi místico, con el esfuerzo heroico y la decisión de llevar la lucha en nombre del pueblo y para el pueblo, contra todas las formas de opresión y vasallaje que soporta América Latina. Fue inspiración de millones de trabajadores que vieron en ella a la abanderada de su propia causa”.
Su obra al frente de la Fundación que llevaba su nombre fue un verdadero ejemplo de lo que el amor puede realizar sobre la faz de la Tierra: la construcción de Ciudades Infantiles y Ciudades Estudiantiles, la realización de escuelas y hospitales, la creación de la Escuela de Enfermeras y los hogares de ancianos, obras destinadas a dignificar a sus fieles y queridos <<descamisados>>.
Hoy, cuando se cumplen 57 años de su desaparición, su figura sigue siendo la bandera de la justicia social y de la dignificación de las clases trabajadoras, que la recuerdan y elevan en un solo grito su nombre hacia lo más alto del firmamento: “¡Evita!”. Su causa era la causa del pueblo.
“Yo no quise ni quiero nada para mí. Mi gloria es y será siempre el escudo de Perón y la bandera de mi pueblo. Y aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria." Eva Perón (1919-1952)